EL ATARDECER

Ese atardecer vio pasar al padre de Lisa
hacia abajo
hacia México D.F.
Ese atardecer vio a mi padre poniéndose los guantes
antes de su última pelea.
Ese atardecer vio al padre de Carolina
derrotado y enfermo tras la guerra. El mismo
atardecer sin brazos
y con los labios
delgados como un gemido.
El que vio al padre de Lola trabajando en una
fábrica de Bilbao y el que vio
al padre de Edna buscando palabras
exactas de su plegaria.
¡Ese atardecer fantástico!
El que contempló al padre de Jennifer
en un barco en el Pacífico
durante la Segunda Guerra Mundial
y el que contempló al padre de Margarita
a la salida de un taberna
sin nombre.
Ese atardecer valeroso y tembloroso, ¡indivisible!
como una flecha lanzada al corazón.

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